
El Reino de España constituido en monarquía parlamentaria, no tiene ninguna legitimidad para negar el recuerdo, la celebración y el reconocimiento de la II República Española. Sin rivalizar en sus aspectos legítimos, ambas constituciones son democráticas. No es justo que "el 14 de abril" no se reconozca con la misma fuerza legal, que "el 6 de diciembre". Este espacio reivindica un lugar en el almanaque para un hito histórico, que satisfizo a los españoles y asombró al mundo.
ISABEL PIQUER
Historiador

"Cuando me planteo este tipo de documentales, me gusta partir de lo local para abarcar lo global", asegura este artista plural, en el amplio sentido de la palabra, que dio sus primeros pasos en la mítica revista La luna de Madrid y que cuenta con un sobrado pedigrí como dibujante, pintor, escultor o diseñador gráfico.
En Fuentes de la Memoria, bajo su sello habitual de ZAP Producciones, con Manuel P. Vargas como responsable del montaje y la banda sonora impactante de Fran M. M. Cabeza de Vaca, Tirado nos receta, a lo largo de 85 minutos, una larga batería de imágenes y palabras contra el olvido: "Hemos conseguido fotografías increíbles, como una portada triunfal llena de esvásticas nazis, o los nuevos amos del lugar, los falangistas, dando discursos a los niños por la calle".
"Las torturaban y violaban antes de tirarlas a un pozo", dice José Luis Tirado
"En Fuentes de Andalucía -afirma Tirado-, como en tantos otros lugares de España, no hubo guerra, sino que el golpe de Estado se impuso desde el primer momento con una estrategia clara de terror. No pretendían simplemente vencer, sino aniquilar. Y, en muchos casos, lo lograron".
En el caso de esta pequeña localidad sevillana, las ejecuciones sumarísimas comenzaron nada más proclamarse el autodenominado alzamiento por parte del general Franco, durante el mismo mes de julio. Inmediatamente, más de cien vecinos murieron por supuestos hechos de guerra, aunque ninguno de ellos hubiera apretado gatillo alguno.
"A las mujeres, por haber cobrado cualquier protagonismo durante la República, los falangistas las llevaban hasta el cortijo del Aguaucho, las obligaban a hacerles la comida y luego las violaban, las torturaban y las acababan matando y arrojando a un pozo al que cubrieron de cemento. Volvían al pueblo con sus bragas en la punta de los fusiles. Todo esto se supo porque ellos mismos lo contaron a los cuatro vientos, jactándose de su hazaña", rebusca entre sus recuerdos uno de los testimonios recogidos en la película.
"Mataron a toda la familia"
"A mi padre lo habían matado y después mataron a mi madre. Mataron a mi abuela, mataron a mi tía. Yo es que no comprendo, porque, no es que uno se conforme con la muerte de nadie, pero él estaba defendiendo una cosa, que entre dos siempre unos ganan y otros pierden. Él perdió, pero bueno, lo mataron. Pero lo que no se comprende es que mataran a la suegra, mataran a la cuñada y mataran a mi madre, vamos es que mataron a toda la familia", se duele en una de las secuencias del documental Virtudes Ávila, hija de Francisco Ávila, quien fuera primer teniente de alcalde de Fuentes en 1936 y que también fue asesinado. El mismo final que sufrió su esposa, Carmen Estanislao, que se encontraba embarazada. Su tía Josefa y su abuela Manuela Moreno también fueron fusiladas por los fascistas.
Un monumento rendirá homenaje a las víctimas en el municipio sevillano
Convertida en una escalofriante película de miedo, la película llega a recrear, incluso, aquella masacre, muy parecida a otras que recorren la espina dorsal de toda la península: "La represión cubre un espectro amplísimo que comienza de inmediato. Igual aquí en el suroeste, que en Galicia", explica el historiador Francisco Espinosa.
La criba comienza de inmediato siempre y en todo momento controlada por la autoridad militar", prosigue Espinosa, consciente de que falangistas, requetés o pistoleros de la extrema derecha eran los ejecutores, pero las órdenes procedían de la jerarquía militar, con una voluntad clara de exterminio.
"Estrategia del terror"
"Lo que pretendo es, a partir de este suceso, analizar la estrategia del terror que se llevó a cabo en Andalucía, en Extremadura, en buena parte de Castilla, Galicia, Aragón, Rioja, Navarra, Baleares o Canarias, donde la única guerra que hubo fue la de las tapias y las cunetas", señala José Luis Tirado.
Su director define Fuentes de la memoria como "un relato coral contra el olvido". Algunos testigos de los hechos y familiares de las víctimas, historiadores y numerosos documentos ayudan a reconstruir aquella pesadilla.
Ahora, un monumento rendirá memoria a las víctimas de Fuentes de Andalucía, pero durante la dictadura sólo hubo silencio: "Toda esta matanza del verano y del otoño de 1936 no existe oficialmente. No existe porque no la inscriben en el Registro Civil. No inscriben a nadie, absolutamente a nadie. Y a su vez, las pruebas del delito, que son los cadáveres, los llevan a fosas comunes con paletada de cal. Esa es la constante en toda la provincia de Sevilla", afirma José María García Márquez, uno de los investigadores que participan en esta producción.
Algunas de las protagonistas de la exposición de Larrauri "Mujeres republicanas"
La mezcla de restos humanos en el Valle de los Caídos impide identificarlos
Presidencia señala que para sacar a los republicanos es necesario avisar a las familias de los franquistas
DIEGO BARCALA MADRID 06/05/2011
Con esa explicación trató de convencer ayer el ministro de Presidencia, Ramón Jáuregui, a los 14 familiares de fusilados por los golpistas cuyos restos fueron robados para rellenar nichos en el mausoleo construido gracias a la explotación de presos políticos. En una reunión en la Moncloa, el Gobierno les ofreció que una futura comisión de expertos propuestos por los grupos parlamentarios del Congreso de los Diputados incluya a un representante de la Asociación Pro Exhumación de los Restos del Valle para detallar cómo "dignificar" a las víctimas del franquismo enterradas allí.
"Cuando robaron los restos de mi abuelo, nadie preguntó", dice un familiar
"Entiendo que hay que consultar a todos, pero cuando robaron los restos de mi abuelo en el cementerio de Lleida en 1965 nadie preguntó a mi familia", advirtió Joan Pinyol, nieto de Joan Colom cuyos restos fueron trasladados a San Lorenzo de El Escorial. Más grave todavía es que en plena democracia, en 1990, los restos del abuelo de Pinyol fueran trasladados a otra capilla en una remodelación y tampoco fue avisada su familia. "Los cuerpos allí son una herida muy abierta", añade.
Esparcimiento de huesos
El informe científico que hizo público ayer la Moncloa determina que las cajas de pino que albergaban hasta 15 cuerpos se habían deshecho por el paso de cuatro décadas de almacenamiento inadecuado, expuestos a la humedad de las criptas junto a la basílica excavada al risco de la Nava en el valle de Cuelgamuros. "Ello ha provocado el esparcimiento y mezcla de diferentes restos óseos de un mismo individuo en diferentes niveles de altura", detalla el informe.
"Por investigación no va a quedar", advirtió la Moncloa a los denunciantes
El Gobierno prevé aprobar a mediados de este mes un real decreto para crear una comisión de expertos para hacer en el Valle de los Caídos un centro que recuerde a las víctimas del franquismo. Los grupos parlamentarios han propuesto a historiadores y políticos, pero los familiares insisten en que es necesario "un especialista en arqueología para que vea si realmente es viable o no la identificación de algunos restos concretos", según consensuaron en un comunicado.
Los 14 familiares reunidos ayer con Jáuregui creen que el informe técnico fechado el pasado 15 de febrero, que fue elaborado después de un compromiso del pasado noviembre en el Congreso, concluye la imposibilidad de rescatar los cuerpos de los republicanos "porque no fue elaborado por expertos arqueólogos sino sólo por forenses", insisten.
"El Gobierno considera legítimas sus demandas y se les ha dejado claro que por investigación no va a quedar. El objetivo es sumar toda la información que exista de los que están allí", explicaron desde Presidencia. Los familiares advierten de que la comisión deberá investigar quiénes son los que están enterrados en el Valle de los Caídos, porque el proceso de robo de cadáveres llevado a cabo por el franquismo hace que muchas familias desconozcan que sus abuelos o padres están allí.
Los expertos deberán idear una solución alternativa si la exhumación es inviable. "Cuando uno va a los campos de exterminio nazis como Mauthausen se puede comprobar que los muertos están presentes aunque sea mediante una explicación", opina Pinyol. "El Valle de los Caídos no puede continuar siendo un homenaje al franquismo, como sigue siendo a día de hoy", denunció la diputada de ICV Nuria Buenaventura.

La Cruz de los Caídos
El esperpento español mayor construido
He aquí la gran cruz que divide a Caín y Abel para siempre.
Alianza entre la Tiranía del poder y la complicidad de la Iglesia de Dios.
Bajo la cruz, la piedad mantiene en su regazo la España yacente y caínica.
Cuatro alegorías pétreas: El Águila, El Toro, El León y el Hombre, custodian la Prudencia, Justicia, Fortaleza y Templanza.
Fueron escritas por Juan de Ávalos al dictado del Apocalipsis.
Conjunto escultórico que constituye la mayor vergüenza nacional.
Las entrañas del valle de Cuelgamuros ocultan los crímenes fratricidas.

Símbolo Nacional de la España del siglo XX
La abadía benedictina de la Santa Cruz del Valle de los Caídos, custodia los cuerpos del personaje más sanguinario de la Historia de España. El sátrapa, Francisco Franco Baamonde. Y un ideólogo del fascismo español, José Antonio Primo de Rivera. El dictador no quiso yacer solo en esta cripta tétrica, y llenó los nichos disponibles con el despojo de los españoles que él había masacrado. Para ocultar su cínica hipocresía, sepultó allí bajo La Cruz, a españoles de ambos bandos de la Guerra Civil que él mismo provocó.

Hay que denunciar ante el mundo entero, que este monasterio custodia parte del genocidio planificado y consumado por el general Franco, desde los días anteriores al 18 de julio de 1936 hasta la muerte del tirano el 20 de noviembre de 1975. De este exterminio fue cómplice la Iglesia Católica española. La Iglesia consagró los crímenes franquistas bajo el lema de la Santa Cruzada, y como trofeo de guerra implantó el nacionalcatolismo; siendo la base del la dictadura.

Los seguidores del déspota intentaron lavar sus manos manchadas de atrocidades contra los derechos humanos en el texto constitucional, pero no tuvieron voluntad para lograrlo. Tanto la Iglesia con la derecha franquista (partido popular), lejos de condenar aquel holocausto hispano, quieren olvidar lo que pasó y mantener este mausoleo del odio, del crimen y de la hipocresía. Los actos jurídicos o legales de cualquier orden no entienden del drama y la tragedia que ese nefasto y faraónico complejo encierra. Solamente llamando las cosas por su nombre y en román paladino, se puede acometer la simbología que ocultan esas moles graníticas.

Cada símbolo significa lo que en verdad es. Y esta cruz es el símbolo de la división entre los españoles. Hecho negado solo por los vencedores. Ni un día más los mojes cantado salmodia de difuntos, que fueron víctimas de la santa alianza de la espada y la cruz. La reconciliación de las dos Españas sólo será posible cuando los muertos descansen en el lugar que sus familiares deseen. Hay muchas formas de dinamitar el Valle de los Caídos, sin utilizar explosivos.

l'Ill sur Têt 17-04-2011
REPORTAJE DE FOTOS 80º ANIVERSARIO DE LA REPÚBLICA EN EL SUR DE FRANCIA 2011
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"Yo esperaba que diéramos un salto con la República y lo dimos"
PÚBLICO BELÉN TOLEDO VALENCIA 24/04/2011
Frente a frente. Tres supervivientes de la República, que luego sufrieron la persecución y el exilio, rememoran las conquistas democráticas de la época a preguntas de tres jóvenes militantes de partidos de izquierda
El 13 de abril de 1931, un ataúd de cartón recorría las calles del centro de Valencia. Varios jóvenes habían pintado la palabra "monarquía" en los laterales y lo paseaban en volandas. Todavía faltaba un día para la proclamación oficial de la II República, pero en las calles ya se respiraba el ambiente festivo. Un niño de 11 años correteaba en torno a la comitiva. Estaba fascinado porque los gritos revolucionarios que estaba oyendo eran muy parecidos a los que evocaban los amigos de su padre, médico de ideas republicanas, en las tertulias que se celebraban en su propia casa. Siguiendo a tan peculiar cortejo, fue a parar a la plaza de Emilio Castelar (hoy, plaza del Ayuntamiento).
En alguna otra parte de ese mismo lugar, lleno a rebosar, una niña de 13 años había recibido el permiso de sus padres para salir a la calle, pese a los recelos de algunos familiares de derechas. Al día siguiente, los dos chiquillos oyeron voces festivas desde bien temprano y acudieron a la multitudinaria fiesta de la proclamación del nuevo régimen. Tal vez se cruzaron, sin todavía conocerse, con una joven de 17 años, hija de un republicano ateo, que, como varios miles de conciudadanos, cruzaba miradas emocionadas con gente a quien no conocía, llevada por la euforia.
"Antes, las señoritas tocaban el piano; con la República, la trompeta si querían"
Los tres protagonistas de esta historia se llaman Juan, Juana y Alejandra. Ahora tienen más de 90 años y ya no son capaces de saltar ni correr. Pero están vivos, lúcidos y con ganas de seguir celebrando la República 80 años después. Por eso, el pasado martes accedieron a reunirse con tres jóvenes, Carlos, Jaime y Anna, militantes o simpatizantes de partidos de izquierda y también de ideas republicanas, para contestar a sus preguntas sobre sus vivencias en esos años. El lugar de lareunión fue el paraninfo de la Nau, el edificio que alberga el Rectorado de la Universidad de Valencia, donde Manuel Azaña pronunció un discurso en 1937 en plena guerra.
Antes del horror
A partir de 1939, los tres ancianos sufrieron el exilio, la muerte de personas cercanas en la lucha clandestina contra el franquismo, el encierro en campos de concentración, la detención o la cárcel. Pero antes, vivieron con esperanza y colaboraron con entusiasmo con la República. En la tertulia, los jóvenes interlocutores se interesaron por los logros de este periodo, sobre los que los libros de texto han pasado de puntillas durante años.
«La derecha no entendía el compañerismo entre hombres y mujeres»
"No tenéis idea de lo retrógrada que era España. En el campo, las relaciones laborales no pasaban de la Edad Media. Yo esperaba que diera un salto en la República, y lo dio". Abre el melón Alejandra, la mayor de los tres, cuya edad entonces17 años en 1931, y su militancia política miembro del Partido Comunista desde 1935 le permitió trabajar activamente en la vida pública.
Los avances, presumieron los tres ancianos, se dieron sobre todo en educación. Jaime pidió más detalles y quiso saber si se beneficiaron también las clases populares o las conquistas quedaron sólo para las élites. "En cuanto a la educación, sobre todo en los dos primeros años, se logró lo fundamental", resume Alejandra. Hubo más becas, se proyectaron más de 50.000 escuelas y llegaron a abrirse miles de ellas. "Al principio, se crearon sin edificios, en salas en cada ayuntamiento. En sitios absurdos había escuelas", recuerda Juan. El primer ministro de Educación de la República, Marcelino Domingo, "consiguió un cambio extraordinario", según Alejandra.
Había especial interés en propagar la cultura. Hubo escuelas para adultos, como la Universidad Popular de la FUE (Federación Universitaria Escolar, a la que los tres pertenecieron). Se ofrecían clases nocturnas, a las que acudió "gente de todas clases, muchas mujeres, incluso chicas de servicio", evoca Juan. La cultura bajó a la calle, la gente llevaba sus sillas de mimbre a las plazas para presenciar los montajes del grupo teatral El Búho, iniciativa también de la FUE y equivalente valenciano de La Barraca. Se representaban obras de Lope de Vega o Calderón, rememora Alejandra. ¿Y conseguían interesar al público? "¡Claro!, ¡la gente ve lo que es bonito aunque no lo entienda!".
«Con Franco no sólo hubo muertos físicos, murió el recuerdo de la República»
De señoritas a mujeres
Junto a la educación, las referencias al avance en los derechos de la mujer fueron una constante en la tertulia. Juana resume: "En la República las mujeres pudieron acceder a la cultura. Antes, solo podían tocar el piano, que era lo propio de las señoritas. Después, podían tocar la trompeta, si querían".
Carlos quiere saber cómo vivieron las dos mujeres presentes el debate sobre el voto femenino. Las dos rememoran el enfrentamiento entre las diputadas Victoria Kent y Clara Campoamor en las Cortes. La segunda defendió el derecho al sufragio universal; la primera consideró que las mujeres todavía no estaban preparadas. Estaba extendida la idea de que sobre ellas mandaba la opinión de sus maridos y la del clero.
"Yo estaba en desacuerdo con Victoria Kent, pero era razonable su postura", tercia Alejandra. Juana asiente cuando Carlos apunta que las mujeres fueron culpadas de la derrota de la izquierda en 1933. "Pero la culpa explica Juan, aún levemente resentido fue de los anarquistas". La CNT, recuerdan, ordenó a sus afiliados la abstención.
Las féminas pasaron de ser un "apéndice borroso del hombre", en palabras de Alejandra, a escuchar discursos sobre la igualdad que llegaban a rincones recónditos del mundo rural. Alejandra puede dar fe, porque ella anduvo de pueblo en pueblo arengando a las mujeres. Fue en la campaña electoral de 1936. Recién afiliada al PC, hizo campaña por el Frente Popular. "Llegaba a cada sitio,reunía a las mujeres y les decía que eran personas y podían pensar, además de concebir, parir y cocinar". ¿Cómo reaccionaban ellas? "Pues me hacían mucho caso, claro que sí. Se sentían apoyadas".
La vida personal de los tres acapara también el interés de sus interlocutores. Frente a las férreas costumbres del franquismo, parece increíble que la moral de la época republicana se pareciera tanto a la actual. "Mis padres vivieron durante años en la misma casa sin querer estar juntos, y fueron de las primeras parejas en divorciarse gracias a las leyes de la República, cosa que agradecí", narra Alejandra.
Durante la época, además, pasaron cosas tan increíbles en las cuatro décadas posteriores como la amistad entre personas de sexo opuesto. "Se concebía el compañerismo, la hermandad entre hombres y mujeres, cosa que los sectores más tradicionales no entendían", añadió.
¿Y la homosexualidad? ¿Hubo algún avance en la consideración social de los gays? ¿Se conocía y se respetaba la homosexualidad de García Lorca, por ejemplo? La pregunta es introducida por Carlos, responsable del área de derechos de los homosexuales dentro de las juventudes de su partido.
En este punto, los ancianos no consiguen llegar a un acuerdo. "Lorca no lo decía, no se hablaba de esto", observa Juana. "No estaba bien visto", menea la cabeza Juan. "Sí, pero en general, la época republicana era más avanzada que hace, por ejemplo, diez años. Porque 40 años no pasan en balde", opina Alejandra.
Una pregunta de Anna sobre la reacción social al laicismo del Estado da paso a los recuerdos más negros. "La regulación del Estado laico fue vista por la Iglesia como una puñalada trapera y se convirtió en un argumento para crear opinión contra la República", narra Alejandra. Los ancianos rememoraran entonces el final del régimen, la guerra y el exilio.
La "gran estafa"
"La gran estafa de Franco fue hacer creer que la República le obligó al levantamiento. Es la hipocresía elevada a la máxima potencia. Decir que ellos se levantaron porque la Repúblicallevaba al país al comunismo es una monstruosidad. Llegar a que los represaliados, y también los no represaliados, callaran todo lo que habían vivido para que sus hijos no se expusieran delante de los vencedores. Fue un genocidio, con todas las letras. No sólo hubo muertos físicos, también fue la muerte del olvido, el olvido de lo bueno que tuvo la República".
Las palabras son de Alejandra, que conserva intacta la indignación. Pero también la generosidad:"Esta España es heredera de la República. Claro que sin esos 40 años de dictadura estaríamos mejor de lo que estamos ahora", concluye. Después, esta mujer, republicana, comunista y exiliada, recupera la apariencia de anciana normal, se deja ayudar por uno de los chicos a colocarse la chaqueta, y sale del paraninfo. Detrás quedó el estrado en el que Azaña pronunció su discurso, en el que llamó a la concordia nacional. "Estos son los de la Tercera República", observa una de las personas que habían presenciado la tertulia, mirando a los tres jóvenes.

ENCUESTA DE METROSCOPIA SOBRE LA POSICIÓN DE LOS ESPAÑOLES ANTE LA REPÚBLICA
Al cumplirse el 80º aniversario de la proclamación de la Segunda República Española, el 14 de abril de 1931, la empresa Metroscopia ha realizado una encuesta pidiendo la opinión sobre lo que “usted pueda saber o recuerde haber oído sobre la misma”. Con esta consulta El País cubre el expediente del recuerdo sin más pretensiones. Pero abordar la cuestión republicana con estos ítems hoy, es producto de una ignorancia histórica sospechosa, voluntad perversa tendente a criminalizar la experiencia republicana y justificar el golpe de estado del 18 de julio de 1936. Con estas bases el general Franco legitimó la Guerra Civil como inevitable, para imponer la dictadura. Creó la cultura del antagonismo entre lo republicano y lo español.
Los responsables de confeccionar las preguntas han demostrado ignorar la historia de nuestro país, España, desde la Constitución de Cádiz de 1812, hasta la implantación de la República. El liberalismo, la monarquía absoluta, el caciquismo y la dictadura del General Primo de Rivera, con la connivencia de Alfonso XIII. Preguntar a los ciudadanos de hoy habiéndoles privado de conocer la historia de su pueblo es inmoral. Ninguna de las preguntas de la encuesta soportan el examen objetivo histórico menos exigente, pero algunas de ellas alimentan los grandes tópicos mantenidos por el franquismo y sus seguidores.
“Una república del tipo de la que hay en Francia”. Es el colmo de la manipulación; ignorando que la República Francesa tiene su origen en hitos, que nada tiene que ver con el origen de la República Española: La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano y la ejecución de los monarcas. Después surge el imperio de Napoleón con vocación republicana; contradicción evidente. Evolucionando el régimen republicano hasta llegar a la actual V República, que es presidencialista, que tampoco tiene nada en común con la constitución de 1932. ¿Por qué el encuestador ofrece el modelo francés a elegir?
Pero el cenit de todos los ítems es lo relativo a: “La Segunda República fue proclamada cuando nuestra sociedad no estaba aún preparada para un régimen democrático de este tipo”. Esta tendenciosa y sediciosa pregunta, esconde la cuartada justificativa del Alzamiento Nacional. Lejos de responder la respuesta requerida por el encuestador, se deben de formular otros tantos interrogantes provocados por su propia desidia histórica. Más de un siglo de enfrentamientos entres el liberalismo (Cortes de Cádiz) y la alianza trono-altar (monarquía absolutista): ¿El pueblo no estaba preparado para la democracia? ¿Estuvo preparado para los crímenes franquistas después del 18 de julio de 1936? ¿El pueblo español durante los tres años de guerra fratricida, se preparó mejor para la dictadura? ¿Los dirigentes franquistas (Partido Popular) están ahora preparados para condenar el franquismo? Podríamos seguir interrogando al maestro de estadísticas hasta el infinito. Si el encuestador hubiera leído la Constitución Española de 1978 y la Constitución de la República de 1932, ¿Hubiera articulado tales cuestiones? Se le puede conceder el beneficio de la duda.
Franco creó un antagonismo perverso entre la república y la monarquía, que antes de que el golpe de estado se viera contestado por el pueblo, ya había planificado el genocidio (Autos de Garzón); exterminio que duró hasta el día de su muerte. La Guerra Civil legitimó hasta el final su dictadura fascista. El déspota que gobernó tiránicamente España asumió todos los poderes y se convirtió en hacedor de reyes. La monarquía absolutista que nos instauró, pasó por el crisol del pueblo y la convirtió en una monarquía parlamentaria, ¡menos mal! Pero el antagonismo con la democracia republicana sigue latente en la cultura de sus herederos. La izquierda y los franquistas con la camisa nueva de demócratas, abrazaron la Transición. Así como los medios de comunicación. Pero entre todos ahogaron la realidad histórica y por ese motivo, un encuestador mandado por sus superiores engendra tanta ignorancia. ¡Qué fácil es manipular al pueblo cuando se le ha privado de la historia y de la verdad! De todas formas, hay que felicitar a Metroscopia por la lección de frivolidad histórica que nos ha brindado.

IAN GIBSON
Nació en febrero de 1873 –tras la abdicación de Amadeo– y murió once meses después con al asalto al Congreso de los Diputados del general Pavía. La Primera República yace hoy olvidada. Nadie habla de ella. En el excelente suplemento que este diario acaba de dedicar a la Segunda en su 80 aniversario, por ejemplo, no se la menciona una sola vez. Y, no obstante, llegó de su mano la de 1931.
Figueroa, Pi y Margall, Salmerón (“Dejó el poder por no firmar una sentencia de muerte”) y Castelar –los cuatro presidentes de aquel poder Ejecutivo–, ¿quién los recuerda hoy, quién los valora, quién repasa sus discursos? ¿Dónde está el libro –por favor, un libro ameno, no un mamotreto para especialistas– sobre la aventura que, iniciada con “La Gloriosa” de 1868, se abortó, fracasado el intento republicano, con la restauración borbónica?
Ello es injusto y es un error. La República de 1873 heredó una situación muy difícil. Abocado al fracaso Amadeo desde su llegada, por el asesinato de Juan Prim, y sin poder contar con el apoyo de casi nadie, duró dos años caóticos. El nuevo régimen inició su andadura con enorme entusiasmo, juró trabajar afanosamente por el pueblo “más sufrido, más grande y más honrado de la tierra”, y empezó la elaboración de una Constitución. Pero tenía casi todo en contra: la Iglesia, alfonsinos y carlistas, y sus propias contradicciones internas. Y sucumbió. Aunque no sin sembrar la promesa de mejores tiempos republicanos. Antonio Machado no la olvidó. Tampoco deberíamos nosotros.