lunes, 1 de agosto de 2011

El 20-N (2)


Si hablamos en román paladino todos y cada uno de los miembros del Partido Popular, mantienen una ideología conservadora hacia la extrema derecha, pero con las connotaciones genuinas de su arraigo franquista. Una derecha neoliberal en lo económico y autodenominada de centro moderado, auténtico equilibrio de lo ambiguo. Los complejos y prejuicios de llamarse a ellos mismos por su nombre, les hace huir hacia el centro moderado, porque su carta de presentación como de derechas, les espanta a ellos mismos. Si este perfil les homologara con los grandes partidos europeos, habrían superado el hecho religioso que infecta su ideología. Admitirían que los estados confesionales pertenecen al pasado. Pero lejos de situarse entre los conservadores británicos, alemanes o franceses, los españoles transportan el lastre antirrepublicano de Franco y de los Borbones. Además, el nacionalcatolicismo implantado por la Iglesia con la aquiescencia del Caudillo por la Gracia de Dios. Otro ingrediente es el antisindicalismo que procesa la derecha española, heredado del nacional sindicalismo; manteniendo un estrecho maridaje con el capital y la patronal, antigua mafia caciquil, que financió la Guerra Civil y el franquismo. En este cuadro ideológico muy bien camuflado bajo la defensa de una Constitución que prefieren fosilizada, se esconde el Partido Popular. El Partido Popular se presenta ante el 20-N, negando que sea el más genuino franquismo gozando de muy buen salud.

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