martes, 18 de octubre de 2016

FELIPE GONZÁLEZ MÁRQUEZ "EL GRAN CACIQUE"




ESPAÑA UNA GRANDE Y LIBRE

Por Pedro Taracena Gil


La raíz del problema que Felipe González tiene para odiar a UNIDOS PODEMOS y no aceptar dialogar con quienes reclaman el derecho a decidir, está en el testamento que Franco dejó atado y bien atado:




Una vez muerto el dictador, el Ejército, la Iglesia, el Capital y los Caiques, impusieron:

1.       La instauración de la monarquía.
2.      La amnistía que dejaba impune el genocidio franquista.
3.      La indisoluble unidad de la Nación española: ESPAÑA UNA GRANDE Y LIBRE.

 La mal llamada modélica transición tuvo lugar durante los gobiernos de Adolfo Suárez, y termina con la promulgación de la Constitución y más tarde la dimisión de éste. En 1982, Felipe González alcanza la mayoría histórica de 201 escaños de los 350 que dispone el Congreso de los Diputados. La falacia de que la izquierda había cedido ante la presión franquista, se derrumba porque el PSOE, se encontraba muy cómodo aceptando la herencia y el testamento de Franco; sirviendo incondicionalmente a la oligarquía que había dado el golpe de estado y que había administrado España como si de un botín de guerra se tratara. Oligarquía que está presente en la España de 2016. Su odio a todas las fuerzas políticas situadas a su izquierda, le hizo reformar la ley de electoral en 1985, dejándola como la habían establecido las cortes franquistas y un decreto de Suárez. El sistema D’Hondt permitía potenciar la mayoría en detrimento escandaloso de las minorías. El objetivo era que el Partido Comunista de España no tuviera cotas de poder significativas. 





A lo largo de estas cuatro décadas la mano de Felipe González en contubernio con el grupo PRISA, ha consolidado el bipartidismo PP-PSOE transportando este maridaje a Europa. El Movimiento 15-M es algo a batir o ignorar. Pero este gran cacique de la transición con el apoyo del consejo de ancianos del PSOE, barones y baronesas rancios, ya sin la S de socialista, sin la O de obrero y sin la E de España, que Zapatero cedió al Banco Central Europeo, ha dado un golpe de mano y ha inducido a su partido para que Rajoy padre y maestro de corruptos y hacedor de políticas legales pero de consecuencias criminales, gobierne España otros cuatro años para consumar los crímenes que aún están en ciernes.

El dúo Cebrián-González  ha sido y sigue siendo el símbolo de lo que nunca debió suceder en democracia. Que el poder político y el poder mediático estén en plena armonía: Nulo control del Gobierno. Secuestro del derecho a la libertad de información veraz y puntual. Y ambos, PSOE y el grupo PRISA al servicio de la oligarquía franquista.



Cuando el Caudillo afirmó en su discurso navideño de 1969 que “todo está atado y bien ataco” tenía toda razón, aunque unos cuantos ingenuos -cada vez menos- pensábamos que no era cierto y todo estaba por llegar. Los Borbones nos los impuso Franco, y ahí siguen, distrayendo al personal; la Iglesia sigue cumpliendo el mismo papel, y los mismos feligreses que rezan el rosario, lo abandonan por unos minutos en época de elecciones para elegir en las urnas al partido más corrupto y que más desigualdad social provoca, quizás porque necesitan gentes sin recursos para impartir su caridad cristiana, que con ello se ganan años de indulgencia. La genética funciona, los cromosomas también llevan sus dosis de indecencia, y eso se hereda.

ESPAÑA UNA GRANDE Y LIBRE



















jueves, 13 de octubre de 2016

DÍA DE LA HISPANIDAD





HEMEROTECA


La única excepción 

En la preconstitucional Ley 18/1978 de 7 de octubre se aprecia con igual evidencia que en la posterior Constitución hasta qué punto la actual dictadura monárquica no es otra cosa que una fraudulenta continuación de la dictadura militar en cuyo seno se engendró cuyos principios juró respetar el Borbón elegido por el dictador con la única lealtad que tiene esa familia con que el malnacido de su antepasado Fernando VII juró la Constitución de 1812: lealtad a sí mismo. Todo en los borbones es fraude. Este desfile del 12 de octubre, continuidad del de 18 de julio, cuya fecha se cambió desacredita el descubrimiento de América.

El engaño se hizo tras tres años, 1976, 77 y 78 celebrando el 18 de julio de 1936, inicio del genocidio y abolición de la democracia en España por los facciosos. Durante esos tres años el heredero Borbón, agradecido, había venido celebrando “religiosamente” – no en vano Franco era CAUDILLO DE ESPAÑAPOR LA GRACIA DE DIOS – aunque bajo el nombre de Desfile de las Fuerzas Armadas rodeado de generales golpistas. Ahora quería olvidar su complicidad.

La maniobra fraudulenta la apoyaron PSOE y PC. En la Exposición de Motivos de la ley se miente: “La conmemoración de la Fiesta Nacional, práctica común en el mundo actual, tiene como finalidad recordar solemnemente momentos de la historia colectiva que forman parte del patrimonio histórico, cultural y social común, asumido como tal por la gran mayoría de los ciudadanos”. Es una patraña porque eso no ocurre en los demás países; por eso les un fraude esa conmemoración. En esos “otros países! la Fiesta Nacional la asumen todos sus nacionales. Honran a sus Fuerzas Armadas porque evitar una invasión o lograr su independiente. Las nuestras hicieron lo contrario: nos hicieron esclavos al derrocar la democracia republicana, genocidio mediante, imponiendo la dictadura militar primero y la monárquica luego.

El 12 de octubre recuerda una expedición civil de carácter mercantil donde camino de Cipango se descubrió América por azar. Devolvamos el verdadero sentido del 12 de octubre que fue, pese a todo, el inicio de una inmensa obra cultural; ¿por qué no homenajear a la escuela? La expedición que se inició en Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492 como una empresa mercantil aunque luego degenerara en conquista militar es, con sus luces y sus sombras, es la mayor empresa cultural que vieron los siglos pues junto a la conquista de imperios como los mexicanos y peruanos los llevó a la edad moderna junto a innumerables pueblos que todavía vivían en la prehistoria. El descubrimiento de un mundo que no sabíamos que existía inició, con sus luces y sombras, una epopeya insuperada. De ella es paradigma más que el idioma el castellano y el portugués el sentirnos en casa que tenemos los miembros de esa comunidad al visitar nuestros respectivos países. Eso no ocurre con Francia, Inglaterra o los USA que nos sucedieron en la hegemonía mundial. Lo que ellos hicieron fue otra cosa.

Pero si se quiere un desfile militar elíjase una efeméride militar. Celebremos alguna batalla triunfal de Viriato, o las batallas de Covadonga o de Roncesvalles (15 de Agosto), o el 2 de mayo también contra el invasor francés. Ninguna de esas fechas provocaría el rechazo de ningún español como la del 18 de julio aunque se disimule su celebración el 12 de octubre

La llamada “Fiesta Nacional”, hasta que también se rechace, era y es la del maltrato al toro. Llamar “Fiesta Nacional” a la de las Fuerzas Armadas nos obliga a recordar el genocidio que cometieron con demócratas españoles en la Plaza de Toros de Badajoz hace 80 años. Por ello merecen también la repulsa de la gente bien nacida. 

Por eso yo en este 12 de octubre de 2016 levanto mi copa y brindo por las repúblicas de la comunidad iberoamericana para que dentro de poco ya no seamos la única excepción.

Alfonso J. Vázquez




domingo, 9 de octubre de 2016

MIS SÍMBOLOS NACIONALES


Por Pedro Taracena Gil




 


12 DE OCTUBRE 

LA FIESTA NACIONAL



Durante la dictadura y hasta después de la muerte de Franco, aún se venía celebrando como Día de la Fiesta Nacional, el 18 de Julio, fecha del golpe de estado perpetrado contra la Republica. Con la democracia y con la Constitución de 1978 en vigor, se instauró el 12 de Octubre, Día de la Hispanidad como la nueva Fiesta Nacional de España. Es verdad que el Descubrimiento de América el 12 de octubre de 1492, vincula a España con un hito universal. Pero de ahí a que todos los españoles veamos con los mismos ojos, ese día como Fiesta Nacional, va un trecho por ahora insalvable.
Habría que preguntarse por qué los símbolos nacionales comunes a todos los españoles, no gozan de popularidad generalizada. En principio hay que partir de las verdades impuestas que parte del pueblo reconoce como mentiras: No pocos españoles estamos convencidos de que España es un estado plurinacional. Una Nación de Naciones. La unidad de la nación española porque lo diga la Constitución de 1978, no demuestra que es verdad. Que la Constitución consagre que la unidad de España es indisoluble y que seas una nación, solamente obedece al testamento que Franco dejó escrito con sangre, que España era UNA GRANDE Y LIBRE.




Hay otros símbolos y realidades que tampoco significan lo que simbolizan: Como son el Rey y la Corona puesto que no todos los españoles le reconocemos como legítimo Jefe del Estado. El hecho de que la monarquía parlamentaria sea constitucional, obedece a que el franquismo impuso la instauración monárquica sin contar por el pueblo.
Mientras estas anomalías no se solventen, la bandera tampoco es un símbolo aceptado por todos los españoles. La bandera española es capaz de congregar a la inmensa mayoría de los españoles, cuando detrás está la Selección Española de Fútbol. Y escuchamos atentos según en qué eventos, el himno nacional.
La Nación, la Monarquía, la Bandera, el Himno y la Fiesta Nacional, son verdades impuestas que gozan de demasiada discrepancia. El 12 de Octubre, el Rey y el Ejército, son símbolos anacrónicos para los españoles del siglo XXI. 




¡SALUD Y REPÚBLICA!


martes, 27 de septiembre de 2016

LA APOLOGÍA DEL GENOCIDIO FRANQUISTA







Pero España, a diferencia de Alemania respecto del nazismo, sigue sin juzgar la apología del franquismo tras 40 años de democracia. “El código penal alemán tipifica la apología del nazismo como un delito, algo que no sucede en el caso español”, explica a VICE News Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia.




Cada una de las miles de calles bautizadas con nombres de generales, capitanes o coroneles franquistas hacen, diariamente, apología del régimen dictatorial y criminal que gobernó España durante casi cuatro décadas. Cada una de las banderas franquistas exhibidas en manifestaciones como la que blandieron miembros de la Hermandad de Antiguos Caballeros Legionarios, a finales del pasado mes de mayo en Barcelona, ensalzan una ideología responsable de la muerte y desaparición de cientos de miles de personas.
Muchos grupos de ideología franquista, pero incluso ayuntamientos democráticos como el del pueblo toledano de Guadamur, que esta primavera proyectó imágenes de Franco en la fachada de su castillo, exaltan la represión política que pisoteó con impunidad los derechos humanos de los españoles que no comulgaban con un régimen ilegal y genocida.
Pero España, a diferencia de Alemania respecto del nazismo, sigue sin juzgar la apología del franquismo tras 40 años de democracia. “El código penal alemán tipifica la apología del nazismo como un delito, algo que no sucede en el caso español”, explica a VICE News Esteban Ibarra, presidente del Movimiento contra la Intolerancia.
De acuerdo con Carlos Slepoy, experto en Derecho Penal Internacional y representante de un grupo de querellantes en el proceso judicial que la magistrada argentina María Servini de Cubría inició contra el franquismo y algunos de sus exaltos cargos, la diferencia es que “el franquismo no fue derrotado y que, hasta hoy, ningún tribunal lo ha condenado por crímenes de guerra o de lesa humanidad” como sucedió en el caso del nazismo.
El Tribunal de Nuremberg — que condenó a la horca y a cadena perpetua a altos cargos del III Reich — probó, explica Ibarra, que el régimen liderado por Adolf Hitler se sustentaba en una ideología racista y supremacista”.
Su inclusión como delito en el código penal alemán se ampara en esta sentencia, explica el presidente del Movimiento contra la Intolerancia. Para que en España pasara algo similar y teniendo en cuenta la inacción del sistema judicial español al respecto “sería necesario que el Tribunal Penal Internacional, un tribunal ad hoc como el que juzgó el genocidio de Ruanda o el tribunal de cualquier país amparándose en la justicia internacional condenara el franquismo y a sus responsables por crímenes imprescriptibles — como lo son los crímenes de guerra, contra la paz o de lesa humanidad —, precisa Ibarra.
Slepoy considera que un fallo como el descrito por Ibarra allanaría el camino para penar cualquier manifestación de apología del régimen dictatorial. Si el franquismo es considerado como una ideología criminal que incita al odio, su enaltecimiento también lo sería.
El letrado sostiene, sin embargo, que si hubiera voluntad política también podría incorporarse el ensalzamiento del franquismo como delito en el código penal sin necesidad de que hubiera jurisprudencia en la materia. En este sentido, se refiere a la tipificación de enaltecimiento al terrorismo que sí recoge de forma explícita este conjunto de normas punitivas.
Con todo, Slepoy opina que nada de esto ha sido posible “debido al hecho de que todavía hay jueces de la Audiencia Nacional y del Tribunal Supremo que simpatizan con esta ideología y políticos herederos del franquismo” que ponen trabas a la justicia internacional.
Lo cierto es que, recientemente, el ejecutivo del PP se negó a extraditar a Argentina a parte de los 19 investigados por torturas y homicidios en la causa que instruye Servini contra el franquismo pese a las instancias de la ONU para que el gobierno español accediera a la petición de la magistrada. Tampoco sirvió de nada la instrucción que envió la jueza al Ministerio de Justicia del gobierno popular para interrogarlos en España el pasado mes de abril.
El ejecutivo mantuvo que la ley otorga a España la competencia para enjuiciar a sus propios ciudadanos, que la materia investigada había prescrito y que buena parte de los supuestos delitos penales no eran considerados como tales cuando se llevaron a cabo. Así y con el amparo en la Ley de Amnistía de 1977 el gobierno ha conseguido hasta ahora evitar la reapertura de cualquier debate relativo al franquismo, aunque lo cierto es que dicha legislación vulnera todos los tratados internacionales en materia de derechos humanos suscritos por España.
“Si ni siquiera se permite juzgar a los responsables, condenar el enaltecimiento de la ideología franquista parece aún más improbable”, lamenta el letrado. No le falta razón a Slepoy. En octubre de 2013, el PP rechazó incluir la apología del franquismo como delito en la reforma del código penal impulsada por el entonces ministro de Justicia Alberto Ruiz Gallardón.
Sigue a Maria Altimira en Twitter: @MariaAltimira




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